salisteanoche

Sunday, November 27, 2005

Solteros vs. casados

Es cierto, Lorenauit, salimos para encontrar a alguien y así poder dejar de salir. Tan crudo como eso. A veces nos mentimos, y nos damos toda suerte de explicaciones mucho más bonitas, pero al final del día, estamos buscando a esa persona que nos saque de la jungla. Lo paradójico es que allí es a donde salimos a buscarlo.
Un profesor de la facultad nos había contado que cuando atraparon a un ladrón de bancos luego de haberlo perseguido por todo el mundo durante muchos años, le preguntó un periodista mientras se lo llevaban “¿porqué siempre bancos?”. El tipo, sin pensarlo dos veces, le batió: “ahí es donde está el dinero”. Supongo que salimos a la jungla, a pesar de que suele volverse insoportable, porque creemos que ahí tenemos una mayor probabilidad de encontrar lo que buscamos. Somos ateos que creen muy firmemente que dios no existe.
Anoche tuve el cumpleaños de una amiga. Cumplió la misma edad que el año pasado, y el resto de mis amigas están de acuerdo en mentir la edad todas juntas para que suene más creíble, ya que fuimos compañeras de división. Para la coquetería, somos fundamentalistas.
Y ahí estábamos, festejando en un bar que ya es casi como una prolongación del living de mi casa, lo que da la seguridad de jugar de local. Todo el mundo tiene su templo preferido. Me senté, metí la panza para adentro, acomodé la remera, chequeé mi escote, prendí un cigarrillo y pedí una cerveza. Somos muy respetuosos de los rituales.
Unos cuantos tragos después, la agasajada cumplía con el ritual de “y vos a qué te dedicás” con el que alguna vez había sido el pibe más lindo del colegio, que a esta altura ya era más bien como uno de esos premios a la trayectoria, pero para ella el trofeo debía seguir siendo válido, porque terminaron besándose en un sillón, tal como en aquellas épocas del secundario.
Mientras tanto, mi otra amiga y su novio insistían para que me arrojara en brazos de los amigos del muchacho. Traté de explicar que no estaba interesada, pero estaban muy determinados. Y eso disparó las preguntas que me lleva a escribir en este momento: ¿Por qué los que están de novios se vuelven proselitistas? ¿Los que no lo estamos, somos alguna clase de amenaza para ellos? ¿Es la noche un gran ‘solteros contra casados’, y nunca me percaté?
Parece difícil entender, para algunos, que, a veces, uno va a bailar para bailar, o a un bar para tomar algo. Punto. Suena casi hereje. Dicen que lo que nos molesta del otro son en realidad cosas nuestras reflejadas. Quizás lo que les choca a los que están en pareja sea el recuerdo de sus propias épocas de soltería, de las fiestas, las borracheras, la libertad, bah. Y tengo que asumir que cuando veo una parejita, extraño despertarme los domingos a la mañana con mimos en el pelo. No podría decir cuál de las dos es mejor, por eso sigo alternando períodos, por eso sigo creyendo. Por eso sigo saliendo.
Carito